La moda de hoy en día cambia cada dos por tres,
cada día encontramos nuevos productos, nuevas mejoras y un sinfín de novedades
que nos incitan a consumir constantemente.
Este hecho no sería tan negativo si tuviéramos en
cuenta las cosas que compramos. Casi nadie es consciente de donde provienen las
materias primas o quien produce o cose las prendas que se pone a diario. Gracias
a la actividad que llevamos a cabo este día nos hicimos conscientes de donde
provienen la gran mayoría de los productos y de lo que cuestan.
En un primer lugar, llevamos a cabo una compra
ficticia en la que teníamos una lista de lo que debíamos comprar y un
presupuesto o dinero limitado. En la lista aparecían cualidades de los productos
como, por ejemplo, algodón 100%, duradero, moderno, etc. Después analizamos que
habíamos hechos: habíamos tenido que organizarnos, tener una cantidad
determinada de dinero y una lista concreta de 5 cosas.
En muchas ocasiones vamos a hacer la compra sin
una lista o nos la olvidamos en casa. Este es el primer error, cuando nos toca
ir al supermercado. En esta situación no recordamos todo aquello que hemos
apuntado o necesitamos y compramos por comprar de todo lo que se nos ocurre en
ese momento y al llegar a casa… nos damos cuenta de que nos hemos olvidado
cosas y comprado otras de las que aún tenemos muchas.
Primera lección aprendida: no olvidarse nunca de
la lista de la compra y no comprar nada más que no aparezca en ésta.
La siguiente y última actividad que realizamos fue
comparar la forma de trabajo de diferentes empresas textiles, específicamente entre
las más conocidas y las de consumo justo. Para ello buscamos camisetas de
algodón 100% en Internet (especialmente aquellas que se anuncian con un bajo
precio) e intentamos buscar en las páginas si ofrecen información sobre como
los fabrican desde los primeros niveles.
Los resultados fueron que en aquellas tiendas o
empresas con el sello de Comercio Justo la información se encuentra fácilmente.
Las prensas son hechas a mano con materia prima natural 100%. Aseguran que para
su fabricación no ha sufrido ningún individuo, con personal remunerado y con
condiciones laborales favorables y adecuadas.
En cambio, en otras empresas sin este sello es más
complicado encontrarlo o completamente imposible. A modo de ejemplo, en Zara fue
imposible encontrar la información sobre de donde se obtiene la materia prima y
quien fabrica el producto. Por otro lado, Dechatlon ofrece dichos datos, aunque
haya que rebuscar un poco en su página web y saber inglés para leerlo, pero ahí
está.
Reflexionar y comprender que nuestros actos más
pequeños influyen en personas y sociedades lejanas es importante. Solemos vivir
pensando que lo que hacemos no importa, que solo nos afecta a nosotros mismos
cuando en realidad es todo lo contrario.
Continuar con comprando en tiendas y productos de
los que no sabemos su procedencia favorece las fabricas con empleados menores
de edad o a mujeres en condiciones penosas (mal pagado, con frío, abuso, por
nombrar algunos).
Lo bueno es que esto se puede cambiar si cambiando
tú. Compra en aquellos establecimientos que aseguren la procedencia de sus
productos. Investigar un poco antes si ofrecen dicha información y organizarse
para ir a ellos.

Comentarios
Publicar un comentario